christian tartarini


works
info


           

info@christiantartarini.com


français catalá castellano english


Nacido en Liège, Bélgica, Christian Tartarini inició sus estudios de arquitectura en
1989 y obtuvo la licenciatura en 1995. A partir de ese momento la arquitectura se
convirtió para él en un ámbito para el descubrimiento. Evitando todo lo superfluo,
se entretiene en inventar detalles y utilizar texturas para provocar los contrastes
y los diálogos que dan vida a sus espacios. El respeto al medio ambiente y a los
valores esenciales del ser humano otorga el punto justo a sus creaciones.
Como buscador de sensaciones, ofrece a los actores de sus escenas el aliento
para respirar, el permiso para tocar y moverse dentro de volumetrías cubiertas de
luz, aire y libertad.

En 2006, y tras 11 años de arquitectura y viajes por Asia y otros lugares del
mundo, Christian recaló en Barcelona. Y llegó el momento de inaugurar una nueva
etapa para subrayar los valores más esenciales del hombre y su entorno.
Para ello, se adentró en el mundo de la pintura y de este modo tan directo, simple
y personal reavivó los materiales que integra en sus creaciones ofreciéndoles for-
mas, relieves, texturas, tensiones, pliegues y movimiento. En ocasiones con cor-
tezas, en ocasiones con pieles o fósiles, sus texturas pueden convertirse también
en un plan urbanístico, nos ofrece entonces una representación de la epidermis
de la ciudad.
 
De vez en cuando y de manera imprevisible sus obras parecen esculpir el tiempo,
podemos ver un mundo aparentemente sereno pero que acorde con la luz y
nuestro movimiento no para de transformarse. Pieles, cortezas, texturas o simples
ilusiones que por la dualidad entre lo abstracto y lo real nos dejan turbados por su
mimetismo tan natural como espontáneo y discreto.
 
A veces dotadas de una cierta tendencia romántica, sus obras nos ofrecen una
ácida crítica sobre el mundo contemporáneo en el que la naturaleza recupera
misteriosamente sus derechos. Christian nos plantea una reflexión sobre la ilusión
de las cosas, la legibilidad de lo real y el abandono de los valores fundamentales
de la vida.